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La Historia de Cantalojas

Cantalojas se encuentra inmersa en la vertiente meridional de la Sierra de Ayllón, entre bellas panorámicas de pastos y bosques.

Historia

Cantalojas es un municipio de la provincia de Guadalajara que se asienta a 1314 metros de altura, sobre una llanura formada principalmente por piedra caliza.

Dice la tradición que en este lugar ya estuvieron asentados los Íberos. De hecho, el lugar es ideal, tanto por sus pastoreos de altura y como para la crianza ganadera. La que hoy es una de las principales riquezas del pueblo, seguramente ya lo fue en épocas remotas, como también en épocas históricas ya más recientes. Cantalojas perteneció tras la reconquista cristiana de la zona al Común de Villa y Tierra de Ayllón, permaneciendo en él y en el señorío de sus sucesivos poseedores hasta épocas recientes.

En la provincia de Guadalajara quedan cuatro pueblos del Común de Ayllón: Campillo de Ranas, Cantalojas, Majaelrayo y Villacadima. Estos cuatros formaban una Selma: la de Transierra, pues están situados en la vertiente meridional, rindiendo sus aguas al Tajo. Estas Sesmas eran regidas por un sesmero, elegido entre los hombres de la demarcación, que pagaban cierta cantidad al señor de Ayllón al tiempo que contribuían con hombres de armas a sus ejércitos.

Cercano al pueblo, sobre una eminencia del terreno que preside el cauce hondo del Sorbe -en el lugar que se le conoce por “El Castillar”-, quedan los maltrechos restos de un castillo que en Cantalojas se atribuye a los moros. Esta edificación sin duda fue en principio un castro íbero, y posteriormente fue aprovechado para colocar una torre vigía y pequeño reducto militar en la Edad Media para vigilar el paso frecuente de gentes por esa zona de comunicación entre ambas mesetas. Estas ruinas se corresponden con el legendario “castillo de Diempures” que se menciona en el Fuero de Atienza en el siglo XII, como lugar límite entre territorios forales y comunales de Atienza y Ayllón.

Ubicación

Cantalojas se encuentra inmersa en la vertiente meridional de la Sierra de Ayllón, entre bellas panorámicas de pastos y bosques. A pocos metros de la localidad, las aguas del río Lillas discurren por impresionantes praderas, en las que abundan los hongos, tapizadas de brezales, en un precioso entorno natural.

En su término se asienta una de las grandes joyas de la biodiversidad en Guadalajara, el Hayedo de la Tejera Negra, que ocupa una superficie de 1.641 hectáreas, en el extremo oriental del Sistema Central, formando parte del Macizo de Ayllón. El microclima de este espacio natural ha permitido la conservación de una extraordinaria masa forestal de hayas, una de las más meridionales de Europa, con ejemplares de más de 300 años. Merece presenciar el espectáculo cromático que en el Otoño produce su singular y grandiosa riqueza forestal, pues además de hayas pueden encontrarse otras especies como el acebo, el tejo (que da nombre a este espacio natural), el abedul, los robles o los pinos.

El Hayedo de Tejera Negra está actualmente integrado en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, estando clasificado como Zona de Especial Protección.

Como recurso monumental hay que señalar la Iglesia Parroquial de San Julián, bello edificio del siglo XVII con algunos elementos románicos.

El ámbito de sus manifestaciones festivas viene personalizado por su afamada Feria de Ganado, que se celebra cada 12 de octubre, y es uno de los certámenes ganaderos más antiguos de Guadalajara. Está declarada fiesta de Interés Turístico provincial, siendo cada año cita obligada para numerosos ganaderos procedentes de numerosas provincias españolas.